Lagrimas
Marzo 09, 2010
Sin mediar palabra, ella entró en la habitación, con solo una toalla puesta por encima, a modo de improvisada falda.
El, no era capaz de levantar la vista a donde ella estaba. Era tan cobarde, que ahora no se atrevia a ver como Marian, su chica, la chica que tantas noches habÃía hecho que su mente se desvelara, la persona que tantas veces había acariciado su cuerpo ... la chica que ahora, salia de la ducha de aquel hotel de mala muerte, aun con lagrimas en los ojos, pese al agua que había chocado contra ella durante más de una hora ... simplemente, seguió viendo la televisión, la programación matinal de un programa que siquiera sabía de que hablaba ... la idea era no pensar en ella, y despreciarla al máximo posible, y ... lo estaba consiguiendo.
Ella se sentó en el borde de la cama para vestirse, mientras él se mantenia sin camiseta por encima, en pantalón vaquero roto, sucio y desgastado ... él la miró de reojo, una vez más ... aun sollozaba ... maldita niñata estupida ... " me pasas el panta ... gracias ... ", dijo ella mientras él la tiró el pantalón que estaba a su lado aun ...
Ella aun no entendía porqué estaba todo así ... hasta hace unas horas, eran dos personas felices, sin preocupaciones, y ambos se querian lo suficiente como para poder poner la mano en el fuego el uno por el otro ... Por fin, habían conseguido reunir dinero suficiente para esas vacaciones que tanto tiempo llevaban buscando, lejos de la gente y lejos de la absurda rutina que ambos odiaban ... no era mucho, pero que era mejor que pasar un fin de semana encerrado en una habitación de un hotel de carretera, comiendo la fantastica comida a base de bocadillos que la cocinera del motel proporcionaba por apenas unas monedas, en una cama que a durar penas conseguia mantenerse de pie, en una habitación en el que dos personas apenas podían pasar al lado uno del otro, con un cuarto de baño que invitaba a todo, menos a la limpieza ... pero, nada de eso era un problema. Mientras ambos siguieran juntos, el hotelucho era un hotel de 5 estrellas, los bocadillos de la cocinera eran una mesa privada de restaurante, con menú a la carta, y la cocinera era el cheff más exigente, al igual que la cama pasaba a ser una maravilla con colchon de plumas de oca, y almohadas suaves y mullidas, de pulcra limpieza, a juego con la fantastica habitación con chimenea, y el fantastico baño con Jacuzzi ... la vida, mientras ambos siguieran juntos, era tan sencillo como dejarse llevar, y fundirse en un solo ser ... y nada importaba de lo que alrededor pasara, si llovia, tronaba o si había problemas.
El, siempre había sido el típico chico alto, fuerte y rodeado de tias ... el típico machito valiente, de pelo en pecho, que pese a sus 20 años, tenia la piel curtida del roce femenino ... el cuerpo de una mujer no tenía secretos para él, salvo el de Marian. Ella había conseguido encontrarle a él mismo, y tenía el extraño don que hacía que cada vez que él la veia ... tenia un secreto más que recordar ... un secreto que él guardaba en su memoria más oculta, para no perderlo jamás. Ella, al contrario, había sido una chica rebelde, pero nada más allá. Los chicos eran simples amigos, y el sexo masculino siempre había estado limitado a lo que unas pocas fotografias y las palabras de sus amigas habían llegado. Nunca había pasado de haber estado con aquel chico ... que tanto la dañó ... " no, no pienses en eso, Marian ... no, ahora ... "
El, había conseguido hacer de que se olvidara de él por completo. Entregó su cuerpo y alma a ella, dandolo todo por una relación basada en el dolor de ella, y en la desilusión que le producía a él saber que la mente de Marian, estaba al lado de aquella persona que tanto la dañó ... El, nunca había mostrado signo de flaqueza por eso, pero le producía un dolor inmenso que intentaba ahogar en los besos insulsos y sin sabor que ella, poco a poco, había modificado. Aquellos primeros besos, cargados de calor, y con ese sabor a limón que a él, le habían vuelto loco desde aquel primer beso ... ese beso que permaneció en sus labios como si hubiera sido el primero de su vida ...
Ese viaje, se suponía que era la solución a las dudas de ambos. Ella necesitaba saber que había olvidado a aquel ... al innombrable ... y él, tambien necesitaba saberlo, aunque se conformaba con sentir ese sabor perdido de sus labios.
Pero la mente humana es cruel, y no es sencillo olvidar, y Marian ... no pudo hacerlo. El viaje solo sirvió para que él, viera que ella estaba más lejos ... y más cerca. Cuando él explotó, estaba fuera de sí. No atendía a razones, y por más que Marian intentó calmarle, no sirvió de nada ... y tenía razón, era injusto que él se entregara a ella, mientras la mente de Marian, volaba junto a la de el innombrable. El enfado, pasó a la rabia, a soltar todo lo que había ido con él desde hacía tiempo, y lo soltó. Todo su dolor, su rabia ... había salido para no volver, y sus palabras resonaron en los oidos de Marian como martillos golpeando contra un yunke. El la dijo que saliera de su vida. El dolor que ella le causaba era tan inmenso, que no podía resistirlo. No podía pensar en ella junto a los brazos de el innombrable. Incluso oia las risas de ambos mofándose de él ...
Ella se sentía culpable. Intentó explicar que no sentía nada, aunque se mentia a si misma .... pero no podía permitirse perderlo. El era su todo ... su vida, su razón de existir ... trás una vida cargada de vacio, le necesitaba ... y ahora, veia como se alejaba tambien ...
Marian terminó de vestirse. Una última vez, le miró ... seguía recostado sobre la cama, con la mirada absorta en ese estupido programa ... instintivamente, le acarició su mano con las yemas de sus dedos ... le quiso decir que ella no se iria, que siempre seguiría ahí ... y sus ojos se llenaron de lágrimas ... unas lágrimas saladas que cubrieron su cara, y amenazaban con ahogar su garganta ... Y haciendo ese último acopio de fuerzas, se recostó sobre él, y le besó ... Acto seguidó, se levantó, y fué al cuarto de baño ...cerró la puerta por dentro, mientras rebuscaba en el armario del mugriento baño ... Nada que pudiera poner fin a su vida ... el espejo! Golpeó con todas sus fuerzas el espejo que colgaba, y con uno de los pedazos, alcanzó a cortar la parte trasera de sus muñecas ... Toda la escena estuvo amenizada por los gritos de él, que la pedían que abriera la puerta, pero ella había tomado la decisión que queria ... y era, no ser más egoista. Le quería con todas sus fuerzas, pero sabía que sus besos no volverían a ser para él como al principio habían sido ... y sintió sueño ... la puerta se abrió, y él se abalanzó sobre ella ... la sangre manaba de sus muñecas como un grifo abierto ... y él, sintiendose culpable por perder a su amada ... hizo lo mismo. Se sentó a su lado, abrazandola, y eligió seguir con ella hasta el final. Hincó con toda sus fuerzas el trozo de espejo en su antebrazo, e hizo que la sangre manara salpicando todo como un surtidor ... ella tiritaba de frio ... el, la abrazó ... el calor ... volvía a sentir su calor! Con el último esfuerza, se miraron, y pese a que ambos estaban deshechos en lágrimas y sangre, se besaron ... y él, por fin, notó que el beso volvía a tener sabor ... ese sabor perdido, u olvidado ... ese sabor sabía a lágrimas ... sus lágrimas, dulces y saladas ... y, aunque tarde, él comprendió que el amor, no tiene otro sabor, que el del maquillaje que le queramos poner en cada momento ... y, en el caso de ellos, simplemente, había sido necesario llegar hasta el final de sus vidas, para saber que ese sabor perdido y olvidado, nunca se había ido, tan solo, había permanecido reticente a salir.
Ahora, ambos quedaron fundidos en un abrazo de amor, y de amistad. Ambos se habían perdonado, y quedarían juntos para siempre, más allá de donde nadie pudiera dañarles ... y es que, el amor ... a veces, solo es visible cuando la luz se apaga, y no queda más mecha dentro de la vida ... y, por desgracia, suele ser bastante tarde cuando te das cuenta de que has vivido una vida mintiéndote a ti mismo de que odias a quien no odias, y no quieres a quien quieres ...
Que no dije el nombre de él? Lo sé ... pero no era necesario ... Lo sabe quien tiene que saberlo, y si no ... Marian, que aun está conmigo a mi lado, sabe quien es él ... simplemente, él ... fui yo.
El, no era capaz de levantar la vista a donde ella estaba. Era tan cobarde, que ahora no se atrevia a ver como Marian, su chica, la chica que tantas noches habÃía hecho que su mente se desvelara, la persona que tantas veces había acariciado su cuerpo ... la chica que ahora, salia de la ducha de aquel hotel de mala muerte, aun con lagrimas en los ojos, pese al agua que había chocado contra ella durante más de una hora ... simplemente, seguió viendo la televisión, la programación matinal de un programa que siquiera sabía de que hablaba ... la idea era no pensar en ella, y despreciarla al máximo posible, y ... lo estaba consiguiendo.
Ella se sentó en el borde de la cama para vestirse, mientras él se mantenia sin camiseta por encima, en pantalón vaquero roto, sucio y desgastado ... él la miró de reojo, una vez más ... aun sollozaba ... maldita niñata estupida ... " me pasas el panta ... gracias ... ", dijo ella mientras él la tiró el pantalón que estaba a su lado aun ...
Ella aun no entendía porqué estaba todo así ... hasta hace unas horas, eran dos personas felices, sin preocupaciones, y ambos se querian lo suficiente como para poder poner la mano en el fuego el uno por el otro ... Por fin, habían conseguido reunir dinero suficiente para esas vacaciones que tanto tiempo llevaban buscando, lejos de la gente y lejos de la absurda rutina que ambos odiaban ... no era mucho, pero que era mejor que pasar un fin de semana encerrado en una habitación de un hotel de carretera, comiendo la fantastica comida a base de bocadillos que la cocinera del motel proporcionaba por apenas unas monedas, en una cama que a durar penas conseguia mantenerse de pie, en una habitación en el que dos personas apenas podían pasar al lado uno del otro, con un cuarto de baño que invitaba a todo, menos a la limpieza ... pero, nada de eso era un problema. Mientras ambos siguieran juntos, el hotelucho era un hotel de 5 estrellas, los bocadillos de la cocinera eran una mesa privada de restaurante, con menú a la carta, y la cocinera era el cheff más exigente, al igual que la cama pasaba a ser una maravilla con colchon de plumas de oca, y almohadas suaves y mullidas, de pulcra limpieza, a juego con la fantastica habitación con chimenea, y el fantastico baño con Jacuzzi ... la vida, mientras ambos siguieran juntos, era tan sencillo como dejarse llevar, y fundirse en un solo ser ... y nada importaba de lo que alrededor pasara, si llovia, tronaba o si había problemas.
El, siempre había sido el típico chico alto, fuerte y rodeado de tias ... el típico machito valiente, de pelo en pecho, que pese a sus 20 años, tenia la piel curtida del roce femenino ... el cuerpo de una mujer no tenía secretos para él, salvo el de Marian. Ella había conseguido encontrarle a él mismo, y tenía el extraño don que hacía que cada vez que él la veia ... tenia un secreto más que recordar ... un secreto que él guardaba en su memoria más oculta, para no perderlo jamás. Ella, al contrario, había sido una chica rebelde, pero nada más allá. Los chicos eran simples amigos, y el sexo masculino siempre había estado limitado a lo que unas pocas fotografias y las palabras de sus amigas habían llegado. Nunca había pasado de haber estado con aquel chico ... que tanto la dañó ... " no, no pienses en eso, Marian ... no, ahora ... "
El, había conseguido hacer de que se olvidara de él por completo. Entregó su cuerpo y alma a ella, dandolo todo por una relación basada en el dolor de ella, y en la desilusión que le producía a él saber que la mente de Marian, estaba al lado de aquella persona que tanto la dañó ... El, nunca había mostrado signo de flaqueza por eso, pero le producía un dolor inmenso que intentaba ahogar en los besos insulsos y sin sabor que ella, poco a poco, había modificado. Aquellos primeros besos, cargados de calor, y con ese sabor a limón que a él, le habían vuelto loco desde aquel primer beso ... ese beso que permaneció en sus labios como si hubiera sido el primero de su vida ...
Ese viaje, se suponía que era la solución a las dudas de ambos. Ella necesitaba saber que había olvidado a aquel ... al innombrable ... y él, tambien necesitaba saberlo, aunque se conformaba con sentir ese sabor perdido de sus labios.
Pero la mente humana es cruel, y no es sencillo olvidar, y Marian ... no pudo hacerlo. El viaje solo sirvió para que él, viera que ella estaba más lejos ... y más cerca. Cuando él explotó, estaba fuera de sí. No atendía a razones, y por más que Marian intentó calmarle, no sirvió de nada ... y tenía razón, era injusto que él se entregara a ella, mientras la mente de Marian, volaba junto a la de el innombrable. El enfado, pasó a la rabia, a soltar todo lo que había ido con él desde hacía tiempo, y lo soltó. Todo su dolor, su rabia ... había salido para no volver, y sus palabras resonaron en los oidos de Marian como martillos golpeando contra un yunke. El la dijo que saliera de su vida. El dolor que ella le causaba era tan inmenso, que no podía resistirlo. No podía pensar en ella junto a los brazos de el innombrable. Incluso oia las risas de ambos mofándose de él ...
Ella se sentía culpable. Intentó explicar que no sentía nada, aunque se mentia a si misma .... pero no podía permitirse perderlo. El era su todo ... su vida, su razón de existir ... trás una vida cargada de vacio, le necesitaba ... y ahora, veia como se alejaba tambien ...
Marian terminó de vestirse. Una última vez, le miró ... seguía recostado sobre la cama, con la mirada absorta en ese estupido programa ... instintivamente, le acarició su mano con las yemas de sus dedos ... le quiso decir que ella no se iria, que siempre seguiría ahí ... y sus ojos se llenaron de lágrimas ... unas lágrimas saladas que cubrieron su cara, y amenazaban con ahogar su garganta ... Y haciendo ese último acopio de fuerzas, se recostó sobre él, y le besó ... Acto seguidó, se levantó, y fué al cuarto de baño ...cerró la puerta por dentro, mientras rebuscaba en el armario del mugriento baño ... Nada que pudiera poner fin a su vida ... el espejo! Golpeó con todas sus fuerzas el espejo que colgaba, y con uno de los pedazos, alcanzó a cortar la parte trasera de sus muñecas ... Toda la escena estuvo amenizada por los gritos de él, que la pedían que abriera la puerta, pero ella había tomado la decisión que queria ... y era, no ser más egoista. Le quería con todas sus fuerzas, pero sabía que sus besos no volverían a ser para él como al principio habían sido ... y sintió sueño ... la puerta se abrió, y él se abalanzó sobre ella ... la sangre manaba de sus muñecas como un grifo abierto ... y él, sintiendose culpable por perder a su amada ... hizo lo mismo. Se sentó a su lado, abrazandola, y eligió seguir con ella hasta el final. Hincó con toda sus fuerzas el trozo de espejo en su antebrazo, e hizo que la sangre manara salpicando todo como un surtidor ... ella tiritaba de frio ... el, la abrazó ... el calor ... volvía a sentir su calor! Con el último esfuerza, se miraron, y pese a que ambos estaban deshechos en lágrimas y sangre, se besaron ... y él, por fin, notó que el beso volvía a tener sabor ... ese sabor perdido, u olvidado ... ese sabor sabía a lágrimas ... sus lágrimas, dulces y saladas ... y, aunque tarde, él comprendió que el amor, no tiene otro sabor, que el del maquillaje que le queramos poner en cada momento ... y, en el caso de ellos, simplemente, había sido necesario llegar hasta el final de sus vidas, para saber que ese sabor perdido y olvidado, nunca se había ido, tan solo, había permanecido reticente a salir.
Ahora, ambos quedaron fundidos en un abrazo de amor, y de amistad. Ambos se habían perdonado, y quedarían juntos para siempre, más allá de donde nadie pudiera dañarles ... y es que, el amor ... a veces, solo es visible cuando la luz se apaga, y no queda más mecha dentro de la vida ... y, por desgracia, suele ser bastante tarde cuando te das cuenta de que has vivido una vida mintiéndote a ti mismo de que odias a quien no odias, y no quieres a quien quieres ...
Que no dije el nombre de él? Lo sé ... pero no era necesario ... Lo sabe quien tiene que saberlo, y si no ... Marian, que aun está conmigo a mi lado, sabe quien es él ... simplemente, él ... fui yo.
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